Sitio para expresar mis ideas sobre la ciudad vista desde la óptica profesional, pero con mente abierta y el propósito de despertar el interés de todos para abrir un ámbito de discusión de nuestra realidad y poder generar propuestas para mejorar nuestro “quehacer urbanístico”.
Hacer más, y bien, con poco
¿Cuántas carreras en las universidades están formando profesionales para trabajar en el área rural? ¿Cuál debiera ser la visión de esa formación? Un profesional no debe tener “especialidad” para el trabajo en el área rural, en su formación debe haber desarrollado una metodología que le permita proponer soluciones efectivas con los recursos que dispone, sean éstos tan escasos, como lo son en el área rural, o tan abundantes y “de punta” como en el mundo globalizado de las urbes.
Una magistral propuesta arquitectónica del arquitecto africano Francis Kéré, realizada con materiales locales, creando espacios confortables, con soluciones económicas para generar en el interior condiciones ambientales adecuadas en un clima adverso, muy cálido, y en uno de los países más pobres del planeta. Escuela Secundaria Lycee Schorge, Burkina Faso, 2016
Hago referencia a todas las profesiones, porque mejorar la calidad de vida de la gente es el objetivo de todas y el trabajo debe ser multidisciplinario. El “año de provincia”, vigente para las carreras de salud, debiera ser obligatorio para todas, pero no bajo las condiciones con las que ahora funciona, el Estado tiene la obligación de generar las condiciones apropiadas y asignar los recursos suficientes, o asegurar una administración eficiente de los recursos de la coparticipación tributaria, para que el trabajo de los jóvenes profesionales en “año de provincia” sea eficiente y efectivo.
«Además de los materiales locales, los cuales permiten a los pobladores aportar en especie y mano de obra para reducir el costo de sus viviendas, el proyecto tiene un óptimo desempeño ambiental. En el caso del agua, se emplea captación pluvial, humedales para reutilización de aguas grises y biodigestor para el tratamiento de aguas negras. En cuanto al clima, se implementaron estrategias básicas bioclimáticas para combatir las elevadas temperaturas de la región» (Descripción de los autores).Vivienda en Puebla, México. Comunal Taller de Arquitectura, 2016
Si se le pide a un profesional lograr soluciones eficientes y efectivas con los recursos disponibles, tanto o más debiera exigirse al Estado para lograr esa eficiencia y efectividad con lo que tenemos (naturaleza rica y pródiga, muy buena mano de obra, poca tecnología, dinero escaso), sin pretender ser tan desarrollados como los países del primer mundo, sino buscar las mejores condiciones de vida para todos, abriendo caminos para alcanzar ese desarrollo en equilibrio con nuestros recursos y respetando nuestra naturaleza, no vendiéndosela a las potencias extranjeras para conseguir “cuentas de colores”, ni derrochando lo poco que tenemos en cosas inútiles e improductivas.
¿Utopía?
Imagen del encabezado (foto destacada): viviendas en el proyecto Opera Village, un conjunto de viviendas y equipamientos comunitarios alrededor de un centro para las artes, 2009-2018 (aun en construcción), Francis Kéré.
Soy arquitecto urbanista, titulado en la Universidad Mayor de San Andrés (UMSA), La Paz, Bolivia, tengo una Maestría en Arquitectura y Diseño Urbano (UMSA-Universidad de Buenos Aires-Centro Poiesis) y un Diplomado en Educación Superior y Enseñanza Universitaria (Università degli Studi Guglielmo Marconi-UVirtual). Experiencia de trabajo: Viceministro de Urbanismo (1985), Director Ejecutivo del Consejo del Plan Regulador de Sucre (1982-1984), Oficial Mayor de Gestión Territorial del GAMLP (2002-2005), Gerente General del Proyecto del Parque Urbano Central de La Paz (2005-2006). Consultor en Urbanismo, Diseño Urbano, Ordenamiento Territorial y Arquitectura en proyectos de: Banco Mundial, BID, NNUU, USAID, secretarías y Ministerios del Gobierno Boliviano, GAMLP e instituciones y personas del ámbito privado. Docente de pre-grado y post-grado en UMSA, UCB, UPSA y UPB. Arquitectura: Primeros Premios (3), Segundos Premios (2) y Menciones Honrosas (3) en concursos nacionales e internacionales de arquitectura y en la XII Bienal de Arquitectura Boliviana: Proyectos de arquitectura para instituciones públicas, personas e instituciones privadas desde 1976. Disertante invitado en congresos, seminarios y cursos nacionales e internacionales.
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3 comentarios en “Hacer más, y bien, con poco”
Aunque las carreras de arquitectura no tengan un “año de provincia”, hay un camino ideal para resolver problemas de equipamientos en el área rural, con tecnologías, materiales, mano de obra adecuados y respondiendo sensatamente a la economía, los recursos y las necesidades de las personas, este es el camino del TRABAJO DIRIGIDO.
Lamentablemente las carreras de arquitectura forman a sus estudiantes con cualidades para ejercer la disciplina en cualquier parte de este mundo globalizado, inclusive se presume de ello, no está mal, pero no solamente hemos descuidado, sino más bien ignorado premeditadamente lo local.
Más grave aún, estimulamos y aplaudimos la creatividad para resolver problemas, plantear formas, administrar espacios, donde los únicos síntomas de localidad que se les plantea y se les exige, es el predio y las normas, aparte de ello todo vale y mientras más imagen de extraterritorialidad tenga, vale más, aplaudimos con más entusiasmo.
Keré, Godsell o Studio Mumbai, ilustres desconocidos, arquitectos que te reconcilian con la profesión por su forma de resolver de manera auténtica las necesidades de las personas, no forman parte del itinerario formativo de los estudiantes.
En el área de tecnología e instalaciones, aprueban materias con contenidos más adecuados para la formación de ingenieros, pero saben poco de energías alternativas, o de aislamientos térmicos con materiales locales y sencillos.
En segundo término, para los Gobiernos Municipales rurales resolver los problemas de su municipio significa ladrillo, hormigón y asfalto, no piensan que hay mejores maneras de optimizar sus reducidos presupuestos.
El habitante del medio rural, parece que ha perdido la fe en sus ancestrales sistemas constructivos y tecnológicos, en su sabiduría para resolver sus problemas y en su sensatez para responder a un medio físico, la mayoría de las veces agresivo.
Esa desconfianza en lo conocido, no solamente ha transformado la imagen rural, medio en el cual predomina la calamina, aberrante respuesta a las condiciones climáticas (además de reducidas cualidades estéticas), sino que ha evitado la evolución, búsqueda y experimentación con los tradicionales sistemas constructivos y las ancestrales formas de vida.
Sería un error y más que ello, pretender que las arquitecturas vernaculares se quedaran congeladas en el tiempo, para que festejemos y disfrutemos de una especie de “jurasic” arquitectónico.
La vida contemporánea ha cambiado, las necesidades, las formas de vivir, trabajar y relacionarse, son distintas. La tecnología de una manera o la otra ha alterado la forma en la que considerábamos adecuada la manera de solucionar un proyecto, pero aun así, podemos ser muy exitosos en la resolución de problemas arquitectónicos, uniendo sabiduría, materia y formas contemporáneas.
El cambio climático, la contaminación, el efecto invernadero, la basura, el agotamiento de las materias primas y un largo etcétera, están pidiendo clamorosamente que los arquitectos busquemos soluciones alternativas y parece que las mismas se las encuentra no mirando el futuro sino más bien volviendo los ojos hacia atrás.
Y por último, el problema, somos nosotros, los arquitectos, ya que cada proyecto es la oportunidad, una vez más engrandecer nuestro ego, cuanto talento tengo, cuan creativo soy y de manera puedo impresionar a los que observan mi obra. Una de las definiciones más poéticas de la arquitectura es la que dice que “la arquitectura es música congelada”, podríamos ser más honestos y decir que es “ego congelado”.
En Keré, Godsell o Studio Mumbai, basta ver su obra para darnos cuenta que utilizan su creatividad, su formación y sus ganas a resolver los problemas de las personas, no se sirven de los problemas para lucir y presumir de su maestría, más bien su sensatez, la defensa de los derechos y la honestidad de una arquitectura, que lejos de ser pasiva, respeta la necesidades y las resuelve de manera admirable, son su sello.
Clarísimo tu comentario y muy acertados tus argumentos; debemos mejorar la enseñanza y definir el camino de formación profesional que requerimos. Gracias!!!
Aunque las carreras de arquitectura no tengan un “año de provincia”, hay un camino ideal para resolver problemas de equipamientos en el área rural, con tecnologías, materiales, mano de obra adecuados y respondiendo sensatamente a la economía, los recursos y las necesidades de las personas, este es el camino del TRABAJO DIRIGIDO.
Lamentablemente las carreras de arquitectura forman a sus estudiantes con cualidades para ejercer la disciplina en cualquier parte de este mundo globalizado, inclusive se presume de ello, no está mal, pero no solamente hemos descuidado, sino más bien ignorado premeditadamente lo local.
Más grave aún, estimulamos y aplaudimos la creatividad para resolver problemas, plantear formas, administrar espacios, donde los únicos síntomas de localidad que se les plantea y se les exige, es el predio y las normas, aparte de ello todo vale y mientras más imagen de extraterritorialidad tenga, vale más, aplaudimos con más entusiasmo.
Keré, Godsell o Studio Mumbai, ilustres desconocidos, arquitectos que te reconcilian con la profesión por su forma de resolver de manera auténtica las necesidades de las personas, no forman parte del itinerario formativo de los estudiantes.
En el área de tecnología e instalaciones, aprueban materias con contenidos más adecuados para la formación de ingenieros, pero saben poco de energías alternativas, o de aislamientos térmicos con materiales locales y sencillos.
En segundo término, para los Gobiernos Municipales rurales resolver los problemas de su municipio significa ladrillo, hormigón y asfalto, no piensan que hay mejores maneras de optimizar sus reducidos presupuestos.
El habitante del medio rural, parece que ha perdido la fe en sus ancestrales sistemas constructivos y tecnológicos, en su sabiduría para resolver sus problemas y en su sensatez para responder a un medio físico, la mayoría de las veces agresivo.
Esa desconfianza en lo conocido, no solamente ha transformado la imagen rural, medio en el cual predomina la calamina, aberrante respuesta a las condiciones climáticas (además de reducidas cualidades estéticas), sino que ha evitado la evolución, búsqueda y experimentación con los tradicionales sistemas constructivos y las ancestrales formas de vida.
Sería un error y más que ello, pretender que las arquitecturas vernaculares se quedaran congeladas en el tiempo, para que festejemos y disfrutemos de una especie de “jurasic” arquitectónico.
La vida contemporánea ha cambiado, las necesidades, las formas de vivir, trabajar y relacionarse, son distintas. La tecnología de una manera o la otra ha alterado la forma en la que considerábamos adecuada la manera de solucionar un proyecto, pero aun así, podemos ser muy exitosos en la resolución de problemas arquitectónicos, uniendo sabiduría, materia y formas contemporáneas.
El cambio climático, la contaminación, el efecto invernadero, la basura, el agotamiento de las materias primas y un largo etcétera, están pidiendo clamorosamente que los arquitectos busquemos soluciones alternativas y parece que las mismas se las encuentra no mirando el futuro sino más bien volviendo los ojos hacia atrás.
Y por último, el problema, somos nosotros, los arquitectos, ya que cada proyecto es la oportunidad, una vez más engrandecer nuestro ego, cuanto talento tengo, cuan creativo soy y de manera puedo impresionar a los que observan mi obra. Una de las definiciones más poéticas de la arquitectura es la que dice que “la arquitectura es música congelada”, podríamos ser más honestos y decir que es “ego congelado”.
En Keré, Godsell o Studio Mumbai, basta ver su obra para darnos cuenta que utilizan su creatividad, su formación y sus ganas a resolver los problemas de las personas, no se sirven de los problemas para lucir y presumir de su maestría, más bien su sensatez, la defensa de los derechos y la honestidad de una arquitectura, que lejos de ser pasiva, respeta la necesidades y las resuelve de manera admirable, son su sello.
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Clarísimo tu comentario y muy acertados tus argumentos; debemos mejorar la enseñanza y definir el camino de formación profesional que requerimos. Gracias!!!
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Gracias a ti por obligarnos a reflexionar.
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