Sitio para expresar mis ideas sobre la ciudad vista desde la óptica profesional, pero con mente abierta y el propósito de despertar el interés de todos para abrir un ámbito de discusión de nuestra realidad y poder generar propuestas para mejorar nuestro “quehacer urbanístico”.
El deslizamiento de una celda del relleno sanitario de Alpacoma es, por sí solo, un serio problema ambiental y a ello se suma la acumulación de basura en la ciudad por el bloqueo del acceso al relleno sanitario por parte de “organizaciones sociales” que también impiden se dé curso a un acuerdo logrado con el Gobierno Municipal de El Alto para llevar la basura al relleno sanitario de Villa Ingenio de esa ciudad.
Imagen superior, una vista del deslizamiento en Alpacoma, la imagen inferior muestra cómo se acumula la basura por la intransigencia de las «organizaciones sociales» afines al partido de gobierno.
Mientras el gobierno central, por medio de sus ministros busca e insiste sobre los problemas del relleno o la licencia vencida y se hace de la vista gorda respecto de los bloqueos de sus adeptos, la emergencia sanitaria es más grave día a día.
El gobierno está muy feliz por el traspié del alcalde de La Paz, “un opositor en problemas”, entonces actúa para buscar la manera de hundirlo y no ve que, como gobierno, también tiene la OBLIGACIÓN de apoyar en la solución de la emergencia sanitaria, esa es la PRIORIDAD, la gente es la prioridad, luego de solucionada ésta que haga todas las maniobras políticas que quiera!!!
“Ampliar el número de vías de una autopista para reducir la congestión vial es como aflojar el cinturón para resolver la obesidad” (Lewis Mumford).
Para terminar con el tema “viaductos”, me permitiré opinar sobre tres proyectos que están en proceso de ejecución por parte del Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP): el viaducto San Martín en Miraflores, el viaducto San Ramón en Achumani y el viaducto Belisario Salinas en Sopocachi, sobre los que puedo ver, con base en la información publicada en las redes, que son soluciones al tráfico vehicular que, como muchos opinamos, privilegian en gran medida al vehículo por sobre ventajas que, en proyectos de diseño urbano, debieran darse al ciudadano de a pié.
Viaducto San Martín, Miraflores
El Viaducto San Martín (Plaza Triangular) es una buena solución para el flujo vehicular en un punto conflictivo. A raíz de lo que, personalmente, considero una imposición abusiva del proyecto del teleférico, queda poco de lo que fue la Plaza Triangular, un espacio público interesante y componente importante del proyecto original del Arq. Emilio Villanueva para la Av. Bush; sin embargo, el proyecto del viaducto preserva lo que queda de este espacio público para resolver los problemas de movilidad. (Ver fotos)
Sin embargo, por lo que las imágenes muestran, no se han propuesto soluciones a la que siempre fue una poco amigable accesibilidad peatonal a la Plaza Triangular y debió aprovecharse el proyecto para mejorarla. Asimismo, pienso que, a futuro, para complementar este proyecto, deberá pensarse en la implementación de unsistema vial peatonal que facilite la circulación de la gente y que integre los equipamientos de salud y educación propios del área, mejore su accesibilidad y proporcione condiciones que mantengan la atracción de la zona para uso de vivienda que es el que garantiza su vitalidad y seguridad.
Una obra como ésta es una necesidad para mejorar las condiciones de movilidad urbana para varios sectores como Achumani, Chajtiri, Kellumani, Huayllani; es una obra de magnitud y con un diseño interesante. (Ver fotos)
Sin embargo, preocupa que el proyecto no se haya visto con mayorintegralidad, dado que su conexión a la red urbana no parece pensada; la Av. Francia (4 carriles con el proyecto) termina, a la altura del Colegio Franco Boliviano, en una curva cerrada (90º frente a una propiedad privada; las imágenes y vídeos publicados no lo muestran) y en un puente, con un ancho aparentemente insuficiente para los 4 carriles, que conectaría la importante obra a un punto de la Av. The Strongest que, con seguridad, se volverá conflictivo, no es una crítica, es una preocupación y una sugerencia, si estoy equivocado habrán argumentos para rebatir.
Otra preocupación que genera este proyecto es que privilegia totalmente al vehículo por encima de las necesidades del ciudadano de a pié; no obstante los abundantes pasos de cebra del proyecto, la desconexión de dos áreas urbanas, generada por la presencia de los ríos, será mucho más fuerte y evidente con el proyecto concluido, dado que a los cursos de agua y los flujos vehiculares intensos se aumenta infraestructura de magnitud, insalvable para el peatón.
El proyecto, además de complementar el funcionamiento del nuevo «Puente Gemelo», tendería a mejorar el flujo de circulación vehicular en las avenidas 6 de Agosto (la más problemática) y 20 de Octubre, dos vías estructurantes muy importantes en Sopocachi, eliminando un cruce; con ese propósito, un viaducto parece una buena solución. (Ver fotos).
Sin embargo, no está claro si el carril superficial permite el cruce (por arriba) de ambas avenidas por la Belisario Salinas (las flechas de las perspectivas – ver foto abajo – parecen indicar que si). De ser así (que se puede cruzar las avenidas por arriba), no habría solución alguna al problema del flujo en las estructurantes y el viaducto no tendría razón de ser. Si el carril superficial es sólo para giros (6 de Agosto-B. Salinas-20 de Octubre o 20 de Octubre-B. Salinas o B. Salinas-6 de Agosto) sí encuentro una solución al flujo en las avenidas, pero requeriría mayor análisis para observar impacto sobre la circulación vehicular en el área.
Los “zanjones” que genera un viaducto no son elementos amigables para el ambiente urbano y son algo difíciles de mantener en su imagen (ejemplo túnel Av. Villazón), sin embargo, en este proyecto se ve bastante rescate de espacio público y la intención de usar elementos de vegetación y mobiliario urbano, lo que aportaría mucho a la calidad del ambiente urbano del área y reduciría en gran medida el impacto del “zanjón”.
Si bien el proyecto menciona el uso de “pintura y luces” para hacer menos duras las paredes del “zanjón”, en las perspectivas se muestra el uso de una textura verde que asusta. Está surgiendo en la ciudad una “moda” desastrosa de usar revestimiento de “alfombra” plástica que simula vegetación tipo “muro verde”; espero que quienes diseñaron el proyecto no hayan siquiera pensado en esa posibilidad; el uso de ese material en un proyecto municipal sería una afrenta a la ciudad, al medio ambiente y a la inteligencia del ciudadano.
Es de suponer que el proyecto se complementa con el del «primer Viaducto Belisario Salinas» publicado por el GAMLP que consiste en un paso elevado o puente sobre la Av. Arce, que concluye en la esquina de la calle Hermanos Manchego, donde comienza este proyecto del «segundo viaducto» (paso subterráneo o a desnivel). Será importante verificar si la conexión de la Av. Arce con la Belisario Salinas, vía Plaza Isabel La Católica-calle Chichas-calle Heriberto Gutierrez o Capitán Ravelo, no llevará el problema a otro punto de la ciudad.
La ciudad de La Paz ha entrado en una etapa por la que todas las grandes ciudades han pasado o la están viviendo, la etapa de resolver los tremendos problemas de circulación con megaproyectos de infraestructura vial que, de principio, funcionan hasta que, después de un tiempo, la nueva situación demanda nuevas “soluciones” y más complejos proyectos de infraestructura.
El mayor problema de este tipo de proyectos está en que, por su escala y características, deshumaniza totalmente el área de su implantación, suelen ser grandes puentes, pasos a nivel, zanjones, etc., hechos para el automóvil y a la escala del problema que quieren resolver.
La Plaza del Estadio (Plaza “Tejada Sorzano»)
En esta entrega me voy a referir al proyecto, en ejecución, del “Viaducto Tejada Sorzano” en la Plaza del Estadio Hernando Siles, a partir de observar la poca información que se ha publicado sobre sus características. Desde ya, en honor a la verdad, no se puede decir que el área del proyecto era un espacio muy “humano”.
Era tan riesgoso que resultaba casi prohibido para el ciudadano de a pié y una “solución” totalmente insuficiente para un flujo vehicular caótico que se movía alrededor de una plaza icónica por sus características morfológicas (una “reproducción” reducida del templete semi-subterráneo de Tiahuano) y por haber albergado, durante mucho tiempo, un monolito original de la cultura tiahuanacota (monolito Bennet, hoy en Tiahuanaco y reemplazado por una buena réplica); sin embargo, esta plaza era casi inaccesible para el peatón y se convirtió en un mal distribuidor de tráfico para la confluencia de ocho vías (cuatro de ellas de doble sentido de circulación) y en un peor espacio público.
Plaza del Estadio o «Plaza Tejada Sorzano» en Miraflores, parte del diseño original del barrio elaborado por el Arq. Emilio Villanueva a principios del Siglo XX. La plaza y el «templete tiahuacota» y al fondo el Estadio «Hernando Siles» en su «nueva versión» de los años 70’s, luego de la dolorosa demolición del estadio diseñado por Villanueva.
El problema es mayor cuando el Estadio Siles recibe 25.000 personas para un espectáculo deportivo, con muy escasas áreas de descongestión peatonal e inexistentes espacios de estacionamiento vehicular, obligando a la ocupación de las vías para este fin, con las consiguientes complicaciones en los flujos de circulación, agravadas al momento de la descongestión “post evento”.
Indudablemente, la propuesta va dirigida a facilitar el flujo del tráfico vehicular con grandes posibilidades de éxito y en este cometido, como un bono para la ciudad, logra ampliar el espacio público accesible en más de 7,000 metros cuadrados, generando un amplio atrio para el Estadio, un gran espacio de encuentro y de descongestión peatonal, aunque esto, para ser efectivo a esta función, aparte del apoyo con estacionamiento vehicular (parqueos), que acertadamente incluye (más de 250 plazas), requerirá a futuro de otras soluciones alrededor.
La «planimetría» del proyecto, a la derecha el Estadio «Hernando Siles». Abajo y arriba los «zanjones» de los accesos al viaducto; en el centro el espacio público recuperado y el «templete» preservado. El acceso peatonal a la plaza desde el sur se percibe algo restringido.
Si bien el objetivo es resolver problemas de movilidad urbana, en el proyecto del Viaducto “Tejada Sorzano”, además de mejorar el flujo vehicular, en uno de los puntos más conflictivos de la ciudad, efectivamente devuelve el uso del espacio público al ciudadano de a pié, resultado que siempre debe ser logrado en este tipo de proyectos.
Arriba, el «templete tiahuanacota» antes de los trabajos; con seguridad será demolido para posibilitar la construcción de los estacionamientos vehiculares subterráneos y reconstruido posteriormente. Abajo una vista del proyecto con el «templete» en el centro de la plaza.
El proyecto preserva y revaloriza el “templete tiahuanacota”, que ya es patrimonio de la ciudad y un atractivo turístico, haciéndolo más accesible e incorporándolo al espacio público; este espacio, con seguridad, se llenará de comercio informal en días de espectáculo deportivo, aunque esto es bueno como parte de la fiesta siempre y cuando no se vuelva permanente y, por otra parte, los anaqueles de vendedores fijos no aumenten a más de los 20 que han sido retirados para iniciar obras.
Una vista, desde el sur, de la Plaza y el viaducto. En primer plano los zanjones que me asustan y preocupan y la vista de algunos espacios peatonales que pudieran considerarse como «espacios residuales», propios de este tipo de proyectos, que deberán ser analizados para evitar su tugurización.
Más allá de temas estéticos y de ingeniería, el mayor impacto lo generan los zanjones de acceso a los viaductos, creando barreras que, aunque en la avenida el flujo vehicular ya era una barrera, estas entradas son, a la vista y en sensación, notoriamente muy fuertes. Reclamaría un poco más de vegetación alta (árboles) y, siempre insistiré, en que es necesario observar con detalle la calidad de los espacios residuales que siempre se generan en este tipo de proyectos, espacios que, por sus características (pequeños túneles, rincones sin uso), tienden a convertirse en tugurios peligrosos, insanos e inseguros, pero que, con estrategias para el uso y con diseño se pueden resolver y transformar en espacios útiles, seguros e incluso agradables.
¿Cuántas carreras en las universidades están formando profesionales para trabajar en el área rural? ¿Cuál debiera ser la visión de esa formación? Un profesional no debe tener “especialidad” para el trabajo en el área rural, en su formación debe haber desarrollado una metodología que le permita proponer soluciones efectivas con los recursos que dispone, sean éstos tan escasos, como lo son en el área rural, o tan abundantes y “de punta” como en el mundo globalizado de las urbes.
Una magistral propuesta arquitectónica del arquitecto africano Francis Kéré, realizada con materiales locales, creando espacios confortables, con soluciones económicas para generar en el interior condiciones ambientales adecuadas en un clima adverso, muy cálido, y en uno de los países más pobres del planeta. Escuela Secundaria Lycee Schorge, Burkina Faso, 2016
Hago referencia a todas las profesiones, porque mejorar la calidad de vida de la gente es el objetivo de todas y el trabajo debe ser multidisciplinario. El “año de provincia”, vigente para las carreras de salud, debiera ser obligatorio para todas, pero no bajo las condiciones con las que ahora funciona, el Estado tiene la obligación de generar las condiciones apropiadas y asignar los recursos suficientes, o asegurar una administración eficiente de los recursos de la coparticipación tributaria, para que el trabajo de los jóvenes profesionales en “año de provincia” sea eficiente y efectivo.
«Además de los materiales locales, los cuales permiten a los pobladores aportar en especie y mano de obra para reducir el costo de sus viviendas, el proyecto tiene un óptimo desempeño ambiental. En el caso del agua, se emplea captación pluvial, humedales para reutilización de aguas grises y biodigestor para el tratamiento de aguas negras. En cuanto al clima, se implementaron estrategias básicas bioclimáticas para combatir las elevadas temperaturas de la región» (Descripción de los autores).Vivienda en Puebla, México. Comunal Taller de Arquitectura, 2016
Si se le pide a un profesional lograr soluciones eficientes y efectivas con los recursos disponibles, tanto o más debiera exigirse al Estado para lograr esa eficiencia y efectividad con lo que tenemos (naturaleza rica y pródiga, muy buena mano de obra, poca tecnología, dinero escaso), sin pretender ser tan desarrollados como los países del primer mundo, sino buscar las mejores condiciones de vida para todos, abriendo caminos para alcanzar ese desarrollo en equilibrio con nuestros recursos y respetando nuestra naturaleza, no vendiéndosela a las potencias extranjeras para conseguir “cuentas de colores”, ni derrochando lo poco que tenemos en cosas inútiles e improductivas.
¿Utopía?
Imagen del encabezado (foto destacada): viviendas en el proyecto Opera Village, un conjunto de viviendas y equipamientos comunitarios alrededor de un centro para las artes, 2009-2018 (aun en construcción), Francis Kéré.
He recibido de María Alejandra Velasco la solicitud de publicar esta su fotografía y comentar. Siempre he mostrado con entusiasmo y aplaudido manifestaciones de arte porque son la más bella creación del espíritu humano; en este caso es necesario preguntar: este árbol ¿murió «naturalmente»? o ¿fue por «muerte provocada»? Si la respuesta es positiva a la primera pregunta y se hicieron los esfuerzos necesarios por salvar tan añeja oferta de la naturaleza pero sin éxito, bienvenida la obra de arte; pero, si la respuesta es positiva a la segunda pregunta, ni el arte justificaría tremendo crimen. Que se pronuncie la conciencia de los involucrados!!!
Preservar el patrimonio arquitectónico es «hacer ciudad».
El 10 de noviembre de 1810 se produce la «revolución de Potosí», en la que un Cabildo Abierto eligió una Junta de Gobierno autónoma desconociendo la autoridad de la corona española; esta revuelta fue derrotada en 1812, sin embargo, fue un paso más hacia la Independencia. Pero el motivo de esta entrega no es esta gloriosa conmemoración, es recordar, mostrar y valorizar el legado arquitectónico que dejó un período de nuestra historia, en el que manos de artesanos indígenas, muy nuestros, labraron la piedra para crear obras como ésta que se muestra, la portada y torre de lo que fue la Iglesia de la Compañía de Jesús en Potosí, obra del barroco mestizo del Siglo XVIII. Es necesario mostrarla, difundirla y admirarla para preservarla, no vaya a ser que a los «iluminados falsos descolonizadores» se les ocurra hacerla desaparecer.
De verdad, ¡qué estamos haciendo? Me parece incomprensible que una Universidad, UMSA en este caso, que se precia de tener una buena Facultad de Arquitectura, permita o propicie esta barbaridad. No obstante que no se tiene certeza de quién fue autor del edificio (sigo investigando) de la Facultad de Ingeniería en la Plaza del Obelisco, éste, con su sencillo «estilo internacional» (sin considerar la poco acertada pintura que le pusieron en algún momento, daño reparable) formaba parte de un conjunto que complementó bien el carácter racionalista y «art decó» de la Av. Camacho y los edificios que fueron apareciendo en los años 60’s en la Av. Mariscal Santa Cruz (Seguros Bolívar, Edificio Litoral). Consciente de ésto, el Arq. Norman Ramírez Montaño proyectó la ampliación del edificio (cuatro «crujías» en el extremo izquierdo), en los años 80’s, con excelente criterio y buen diseño. La sorpresa está en que la UMSA, mostrando una total falta de respeto por la historia de la arquitectura y el patrimonio arquitectónico, ha decidido recubrir el edificio con una fachada flotante de vidrio reflejante color verde ¿para «modernizar» o «actualizar» la infraestructura? ¿Cuál la opinión de la Facultad de Arquitectura? La arquitectura moderna es también parte del patrimonio arquitectónico nacional