La Reforma Agraria de 1953 cumplió con su cometido de distribuir “la tierra para quien la trabaja” pero no avanzó en mejorar las condiciones para la productividad y hoy el campo, especialmente en el altiplano y valles, sufre el minifundio. Debe buscarse la sostenibilidad del modelo de la economía comunitaria, fundamental para la seguridad y soberanía alimentarias, conectando a los productores rurales con los mercados nacionales (las ciudades) y, en su momento, con los internacionales.
El sujeto de la planificación es la gente, no la producción ni la infraestructura; la búsqueda de sostenibilidad implica entender, valorar y aprovechar, también como recursos económicos, los saberes locales, el patrimonio cultural, las prácticas de las comunidades en un territorio de características propias, cambiando la planificación de escritorio por la “planificación territorial situada”, “desde dentro del territorio” (Juan E. Cabrera-Juan Ramón Rivera, 2025)[1].
La “Planificación Territorial de Desarrollo Integral”-PTDI) está establecida como obligación de los gobiernos subnacionales (gobernaciones y gobiernos municipales), sin embargo, el cumplimiento de esta determinación ha sido muy parcial y sin regularidad en el tiempo, por lo que las condiciones de articulación y concordancia de planes prácticamente no existen. Este puede ser uno de los motivos por el que el Plam de Desarrollo Económico y Social-PDES 2020-2025, se lee como inconsistente y sin avances y menos resultados.
Si verdaderamente se pretende (se debe) llevar el Estado al territorio debe encararse, como el Ing. Crispín Moreira[1] describe, matricialmente, articulando los servicios y bienes públicos a través de un eje vertical (niveles de gobierno: local, departamental y central) y un eje horizontal (eslabones del sistema agroalimentario: producción, transformación, acopio, comercialización y consumo) y denomina “Modelo de Gestión Matricial”.
Generar valor agregado en el origen de la producción debe lograrse observando la importancia de proteger la producción comunitaria y familiar frente al extractivismo y, al mismo tiempo, no olvidar que el bienestar de la ciudad se «siembra» literalmente en el campo, generando un ordenamiento que escuche a quienes habitan el territorio.

[1] Moreira, Crispín: FAO: Enfoques y acciones de desarrollo rural en Bolivia, FAO, Umbrales 30, 2016
[1] Cabrera, Juan E. y Rivera, Juan Ramón: Interpretaciones, reflexiones y perspectivas. Historia Contemporánea de las Ciudades Bolivianas, IBU, CIAU-UPB, 2925